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Leyenda

Los espantos del Nordeste según Tomás Carrasquilla

Leyendas del Nordeste antioqueño · Tomás Carrasquilla, nacido en Santo Domingo, describió cinco espantos de la región minera en «La marquesa de Yolombó».

Grabado de un arriero con un farol que camina de noche por el monte, rodeado de sombras de espantos.
Así la imaginamos: ilustración, no fotografía.Ilustración hecha con IA para Mi Cisneros

Tomás Carrasquilla describió cinco espantos de la región minera de Yolombó: los Ilusiones, el Patasola, la Madremonte, el Patetarro y el Bracamonte. Lo hizo en La marquesa de Yolombó. La novela salió por entregas en el periódico Colombia entre junio de 1926 y febrero de 1927, y como libro en 1928.

Carrasquilla nació en Santo Domingo, el municipio vecino de Cisneros. Su retrato de los espantos es la fuente escrita más rica que encontramos sobre las creencias del Nordeste.

Lo que cuentan

Cuentan, según Carrasquilla, que en los montes de las minas de Yolombó vivían cinco enemigos:

  • Los Ilusiones. Duendecillos sin cuerpo. Se meten en las orejas de los inocentes y les revelan «secretos feos y pecaminosos».
  • El Patasola. Sale disparado del monte y, en tres zancadas, desgaja frutales, rompe cercos y hunde techos. Tiene una sola pezuña, «hendida como la de un marrano babilónico». Contra él, dice, no se conoce remedio.
  • La Madremonte. «Musgosa y putrefacta». Se baña en las cabeceras de los ríos y envenena el agua. De ahí vienen calenturas, llagas, ronchas y enconos. «Tampoco tiene contra, la maldita».
  • El Patetarro. Un gigantón con una sola pierna de carne y hueso. En el muslo mocho se acomoda un trozo de guadua. Lo llena con sus líquidos y los riega en las sementeras. Se muere de miedo con las calaveras de vaca.
  • El Bracamonte. «El más funesto y espantoso». «Ningún ojo humano le ha visto». Brama desde la espesura y el ganado tiembla y muere. De toda peste en hatos y corrales le echan la culpa.

Las precauciones de la noche

En las minas, cuenta la novela, se cuidaban antes de dormir. Enterraban el fuego con dos tizones en cruz, para que no viniera el Rescoldao, «un diablillo cocinero muy entrometido». Amarraban las escobas dentro de un costal, para que las brujas no cabalgaran en ellas.

Tapaban con paja las herramientas por los duendes. Esos «vagabundos» esconden la aguja y el dedal, el azadón y la pala. Contra el Patetarro ponían la Santa Cruz de Mayo y una calavera de vaca en lo alto de un palo.

Brujas, agüeros y entierros

En Yolombó había una «calle de las brujas», un callejón torcido más abajo de la plaza. Un personaje de la novela recita agüeros: un pájaro forastero o una chapola negra que entra a la casa anuncia una muerte. Pasar debajo de una escalera trae desgracia. Y quien entierra oro peca: «se le olvida el paraje del entierro o el diablo se lo muda».

Cómo la cuentan en Cisneros

Todavía no tenemos versiones de aquí de los Ilusiones, el Patetarro o el Bracamonte. Si se las contaron en su vereda, cuéntenosla.

Algo de este mundo sí ha pasado por las calles del pueblo. En el desfile de mitos de las Fiestas del Riel, según recordaron docentes en una tertulia de 2026, salió la Marquesa de Yolombó en carroza. La Madremonte y la Patasola también han tenido sus cuadros.

Carrasquilla ya contaba un disfraz parecido. En las fiestas de San Juan de Yolombó, dos señoras se pegan líquenes y musgo y se visten de hojarasca. «Madremonte se llama esta figura». Una de ellas dice: «Soy la Madremonte y he venido a corromper estas aguas».

Los espantos propios de Cisneros que conocemos por escrito son otros: están en las leyendas de El Cadillo.

De dónde viene

Carrasquilla dice de dónde sacó estas historias. Se conocen «por tradición verbal, únicamente», y él las oyó «de viejos —y muy especialmente de viejas—». Un estudio de Santiago Álvarez Posada (2020) añade que su familia materna, los Moreno, era minera y le transmitió los relatos. Santo Domingo, además, recibió migrantes de Yolombó.

La novela abre con otra leyenda: la fundación de San Lorenzo de Yolombó. Un mazamorrero saca veintidós libras de oro del río San Lorenzo. De una cepa quemada sale una luz con el santo y dos campanillas, que le pide un templo. «De la iglesia surgió el pueblo». Carrasquilla la recoge tal como la contaba doña Rudesinda Moreno de Gómez.

La marquesa misma es mitad leyenda. Bárbara Caballero existió, pero nadie ha hallado el documento de su título. Según El Colombiano (2026), al parecer no lo concedió el rey de España: lo habría dado «la tradición oral o […] la imaginación de Carrasquilla».

Cisneros tiene lazos con los dos pueblos. Según el EOT (Esquema de Ordenamiento Territorial), el paraje de El Zarzal se volvió fracción en 1910 por un acuerdo del Concejo de Yolombó. Otras fuentes dicen que dependía de Santo Domingo.

El historiador Javier Ocampo López usa estos pasajes de Carrasquilla en Mitos y leyendas de Antioquia la Grande (2001). Si quiere leer el original, la Biblioteca Nacional tiene La marquesa de Yolombó en edición digital gratuita (otro sitio).

Lo que se sabe y lo que no

Si estos cinco espantos se contaban en Cisneros
Carrasquilla los sitúa en los montes de las minas de Yolombó. No encontramos ninguna versión recogida en Cisneros de los Ilusiones, el Patetarro o el Bracamonte.
Que la marquesa de Yolombó tuviera título
Bárbara Caballero existió, pero no se ha hallado documento del marquesado. Según El Colombiano, el título lo habría dado «la tradición oral o […] la imaginación de Carrasquilla».
De qué municipio dependía Cisneros al nacer
El EOT cita un acuerdo del Concejo de Yolombó de 1910; la historia oficial y otras fuentes dicen que fue corregimiento de Santo Domingo.

Cuéntenos su versión

Preguntas frecuentes

¿Qué espantos hay en el Nordeste antioqueño?

Tomás Carrasquilla nombra cinco en la región minera de Yolombó: los Ilusiones, el Patasola, la Madremonte, el Patetarro y el Bracamonte. Añade el Rescoldao, los duendes y las brujas.

¿En qué libro habla Carrasquilla de los espantos?

En La marquesa de Yolombó, publicada por entregas entre junio de 1926 y febrero de 1927, y como libro en 1928. La Biblioteca Nacional tiene una edición digital gratuita.

¿Qué es el Bracamonte?

Según Carrasquilla, el más temido: «Ningún ojo humano le ha visto». Brama desde la espesura y el ganado tiembla y muere.

¿Qué es el Patetarro?

Un gigantón con una sola pierna; en el muslo mocho se pone un trozo de guadua. Según Carrasquilla, le tiene miedo a las calaveras de vaca.

¿Dónde nació Tomás Carrasquilla?

En Santo Domingo, el municipio vecino de Cisneros.

Fuentes

  1. La marquesa de Yolombó (Biblioteca Básica de Cultura Colombiana) (otro sitio) · Tomás Carrasquilla; Biblioteca Nacional de Colombia · 1928 (libro); edición digital de 2015
  2. La marquesa de Yolombó (edición de Kurt L. Levy) (otro sitio) · Biblioteca Ayacucho, en Internet Archive · consultado el 16 oct. 2026
  3. El Génesis yolombino. Una aproximación al origen del universo literario de La marquesa de Yolombó (otro sitio) · Santiago Álvarez Posada, revista Escritos · 2020
  4. A 100 años de La marquesa de Yolombó (otro sitio) · El Colombiano · 20 abr. 2026
  5. Mitos y leyendas de Antioquia la Grande (otro sitio) · Javier Ocampo López, Plaza & Janés · 2001
  6. Diagnóstico del EOT de Cisneros (2004-2007) (otro sitio) · Municipio de Cisneros, repositorio ESAP · consultado el 16 oct. 2026
  7. Tertulia sobre Rieles, capítulo 6 (otro sitio) · YouTube, canal turismo cisneros · 19 ago. 2026
  8. Desfile de mitos, municipio de Cisneros 2025 (transmisión) (otro sitio) · YouTube, subido por un tercero · 17 ago. 2025

También le puede servir

  • La Madremonte

    Cuentan que la Madremonte vive en el monte, enturbia el nacimiento de las quebradas y esconde a los niños debajo de las cascadas.

  • La Patasola

    Cuentan que la Patasola sale del monte en una sola pata, rompe cercos y hunde techos, y que se espanta si le nombran el hacha.

  • Leyendas de El Cadillo

    Cuentan que en El Cadillo salía la Barbacoa, que unos negritos jugaban de noche en el puente y que un gato negro saltaba de riel en riel.